Tengo unas ganas tremendas
de gritar a viva voz
cosas prohibidas, cosas censuradas.
De actuar en reivindicación del oprimido
Con las ganas suficientes de tumbar muros
de ignorancia
armar mitines sobre lo aparente absurdo, lo evidente y lo crucial
de levantar pancartas contra el miedo
con ganas y alientos de soportar
el curso y el discurso de la vida
de alzar las almas
en protesta
tengo unas ganas tremendas
de reaccionar
ante el hambre de ideas de mi prójimo
De hacer respetar
la voluntad de los hombres
Tengo unas ganas abiertas, sinceras, espontáneas
de dar un golpe de gracia
a mi falta de ganas.
jueves, 21 de enero de 2010
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