lunes, 8 de febrero de 2010

Espectacular adjetivo


A Maria Fernanda Yepes no solo le debemos el poder comprender a través de sus personajes un poco más el nefasto mundo de narcotraficantes, chicas “prepago” y violencia, que han proyectado hasta el cansancio los canales nacionales. Además de alborotar la libido masculina con sus curvas y voluptuosidades, a ella le debemos también el haber contribuido a la idiosincrasia colombiana con una de las muletillas más trilladas y manipuladas desde su adopción. Hablo del adjetivo espectacular el cual, desde su aparición en la jerga criolla, ha dado para todo y para todos.

Hace ya quizá más de una década, que pasiva o activamente se viene usando esta palabra para describir las más veces incorrecta y redundante, infinidad de sucesos y acciones de la sociedad colombiana, tanto propios de la “farsándula” como de cualquier otro ámbito. La han usado y re-usado hasta el desgaste modelos, actores, presentadoras, reinas de belleza, políticos, periodistas, curas, deportistas, niños, jóvenes, ancianos, mujeres y hombres de todos los estratos y condiciones socioculturales. Prácticamente todo el mundo en Colombia de forma consciente o inconsciente ha recurrido a este vocablo para expresar sorpresa, emoción, sobresalto o disgusto.

Y cuando nombro a la actriz paisa como posible cómplice de la “epidemia de la muletilla”, lo sustento en una de sus tempranas apariciones en televisión. Traigo a recuerdo del común un comercial televisivo de una marca de cerveza de la empresa del monopolio, en la que esta niña aparecía definiendo en dos frases su preferencia por esta bebida alcohólica. La última palabra que dijo y hasta la forma como lo dijo, dio para que a partir de entonces nos apropiáramos de un término que ya de por sí era viejo en el mundo del entretenimiento. No digo que ella hubiera sido la culpable por su largo y profundo diálogo de descripción de un producto, sino que sentó un precedente, puesto que a partir de entonces inició la plaga en la radio, la televisión y el resto fue coser y cantar.

Analicemos un poco el término. Según el Diccionario de la lengua, es un adjetivo en el que se expresa aquello que tiene caracteres propios de un espectáculo público, o como sinónimo recurrente de un hecho aparatoso u ostentoso. Tomando esta acepción, un evento como Rock al Parque, una demostración artística en televisión, un evento para batir un Record Guiness, hasta un accidente de autos múltiple, son ejemplos de algo espectacular. Curiosamente, la definición para siniestros o hechos aparatosos como accidentes, no se usa muy a menudo, tal vez porque el ignorante tiende a limitar el significado de la palabra solo a asuntos positivos. Es por eso que en los noticieros rara vez se habla de la espectacular caída de un edificio, o un espectacular choque de trenes.

Cuando ya no se tiene más que decir, se recurre a este bordón para rematar lo emocionante del hecho. A veces se usa mal con adverbios como demasiado, otras veces se sale de contexto cuando se describe algo común y cotidiano, distante de ser un espectáculo. Las situaciones se prestan para todo y no hay un solo evento, desde una piñata hasta un reinado, que no sea calificado de esta forma.

Es válido recordar que la lengua española (o castellana), es una de las más ricas en vocablos del mundo. Podemos describir un hecho de múltiples formas, algunas mas altisonantes, si se prefiere, que otras. Cuando reducimos nuestro léxico a muletillas de este talante, nos parecemos en forma negativa a los españoles, quienes a pesar de tener nativo el idioma, con todos sus barroquismos fonéticos, sintácticos y gramaticales, nublan el espíritu del mismo, con la infinidad de tacos y sartas de palabras pobres en contenido. ¿Acaso seguiremos el mismo camino lingüístico?

Cada vez que escucho la trajinada palabra, hago votos para que pronto nos cansemos de recurrir a esta, para que de una vez por todas la dejemos descansar al menos relegada para asuntos puntuales. Pero al parecer, el vaticinio apunta a que aparecerá otra figura pública (¿podría ser el presidente?), quien dotado de un enriquecido y amplio vocabulario, saque del sombrero, y como en cierto programa infantil, la palabra del día. Y se repita la misma historia.

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